tiziano

En General Roca, un niño de apenas 11 años comienza a escribir una historia que emociona. Su nombre es Tiziano Tabilo y, aunque todavía conserva la inocencia de la infancia, ya forma parte de las divisiones de un club grande del fútbol argentino: Lanús.

El amor por el arco nació temprano. Desde los 6 años entrena en la Escuela de Arqueros Leo Serrano, donde aprendió a lanzarse, volar bajo los tres palos y, sobre todo, a disfrutar del fútbol con dedicación y esfuerzo. Ese compromiso lo llevó a vivir experiencias que nunca imaginó, como ser observado por los buscadores de talentos de equipos importantes.

La oportunidad comenzó a gestarse con un viaje a Buenos Aires para entrenar en Vélez. Sin embargo, el golpe de suerte y esfuerzo combinado llegó durante el último Mundialito infantil, donde su desempeño llamó la atención de Lanús. A partir de allí, todo se aceleró: “En marzo viajamos al club y luego regresamos en junio. Esa vez le hicieron los estudios médicos previos al fichaje”, recuerda su papá, David, todavía emocionado.

Con una mezcla de orgullo y humildad, David resume el camino de su hijo con una enseñanza: “Si uno entrena, se esfuerza y nunca baja los brazos, los sueños se pueden cumplir”.

Hoy, Tiziano ya está registrado oficialmente en el Granate. Aunque para él aún es difícil comprender lo que significa, su familia vive con entusiasmo este presente que promete mucho. “Todavía no se da cuenta de la importancia de estar fichado en un club como Lanús. Nosotros tampoco terminamos de asimilar que, quizás, dentro de poco tiempo deba mudarse a Buenos Aires”, confiesa su papá.

El fin de semana pasado, el pequeño arquero viajó a Toay, La Pampa, para participar de un torneo con sus nuevos compañeros de equipo. Fue una experiencia inolvidable: “La pasó muy bien, porque compartió con chicos que recién conocía. Disfrutó cada momento”, cuenta David.

En la casa de los Tabilo, más allá de los viajes y las camisetas, hay un mensaje constante: que disfrute de lo que hace. “Le decimos que entrene fuerte, que se divierta y que no pierda la sonrisa. Ahora empieza una etapa donde debe estar al 100% cada vez que lo convoquen, porque el nivel es muy alto, aunque todavía sean chicos”, explica su padre.

Con solo 11 años, Tiziano no deja de ser un nene que juega al fútbol por pasión. Pero al mismo tiempo, su presente ya lo convierte en motivo de orgullo para General Roca. La historia recién arranca, y promete seguir creciendo con esfuerzo, alegría y el respaldo de su familia.

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