El hospital Francisco López Lima de General Roca atraviesa desde hace años una profunda crisis, marcada por la carencia de profesionales en áreas clave. Sin embargo, con una nueva dirección que lleva apenas un mes al frente y el anuncio de la construcción de un moderno edificio de 18.000 metros cuadrados, se abre una etapa en la que la institución busca recuperar su rol central en la salud pública de la provincia.
Por su nivel de complejidad y cobertura territorial, el López Lima es considerado el hospital más importante de Río Negro. No obstante, la antigüedad de gran parte de su infraestructura ha impactado en la calidad del servicio.
Las áreas más modernas del centro de salud –ginecología, neonatología y los quirófanos– han sido las más afectadas por la falta de médicos, una problemática que se agravó en los últimos años. Esta situación se enmarca en un escenario más amplio que afecta a todo el sistema de salud en Río Negro y Neuquén, atravesado por la pérdida de especialistas, la ausencia de residentes y la presión extra que genera la demanda de Vaca Muerta.
A los problemas de recursos humanos se suman los reclamos gremiales. Desde su creación, Asspur exige mejoras salariales y denuncia la falta de reconocimiento del Gobierno provincial. Entre sus críticas señalan los pagos en negro y la ausencia de una paritaria específica. En la misma línea, ATE viene reclamando por la escasez de profesionales y las condiciones laborales en el hospital.
Cambio de gestión y plan de reordenamiento
Frente a este panorama, el ministro de Salud, Demetrio Thalasselis, designó a Susana Marezi al frente del hospital en reemplazo de Silvina Aguilar. Marezi, quien ya estuvo a cargo de hospitales en Cinco Saltos y Maquinchao, planteó un plan de reordenamiento enfocado en tres ejes: personal, equipamiento e infraestructura.
Uno de los primeros avances se dio en neonatología, donde en septiembre se incorporaron tres nuevos médicos y se espera la llegada de un cuarto profesional en los próximos días. En ginecología, en cambio, todavía persiste el faltante de especialistas, aunque la directora informó que están evaluando currículums y la contratación sería inminente. Mientras tanto, las pacientes son derivadas a los hospitales de Regina, Allen y Cipolletti.
En cuanto al equipamiento, se destacó la incorporación de un equipo de electroquimioluminiscencia para el área de hemoterapia, con una inversión de 400 millones de pesos. Marezi también reconoció que al asumir encontró un importante desorden contable y que están trabajando en normalizar la relación con los proveedores.
«Hay que recuperar el emblema que significa el Hospital de Roca para Roca y para los roquenses y también para la zona», sostuvo la nueva directora, al ser consultada sobre las quejas por demoras en la atención y falta de médicos.
Reclamos sindicales por salarios y condiciones laborales
El malestar gremial sigue siendo fuerte. Desde Asspur, Belén Carrillo afirmó que el anunciado “reordenamiento” no es más que un intento de ganar tiempo y evitar discutir lo urgente: «salarios dignos y condiciones laborales adecuadas». Además, cuestionó que las decisiones sigan dependiendo de los mismos referentes políticos que dirigen la salud en la provincia desde hace más de una década.
Por su parte, Facundo Cappello, dirigente de ATE Alto Valle Este, remarcó que el faltante de personal médico y de enfermería es crítico, en especial en el área de ginecología, donde «no se cuenta con la cantidad de profesionales que el servicio requiere». Advirtió que los planes de contingencia no deben transformarse en soluciones permanentes.
De todos modos, Cappello reconoció cambios positivos en la nueva gestión, aunque advirtió que todavía es temprano para evaluar si las medidas adoptadas podrán revertir la crisis estructural del hospital.

