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JUICIO A FREYDOZ: LO QUE DIJERON LOS TESTIGOS

El juicio por homicidio calificado por el vínculo y agravado por el uso de arma de fuego que se sigue a Susana Graciela Freydoz, por la muerte de quien fuera su esposo y mandatario rionegrino Carlos Soria, se inició el 15 de octubre. Durante siete audiencias 31 testigos, entre los que hubo familiares, amigos, médicos, peritos y especialistas, brindaron testimonios en torno a la relación de la pareja, a la tensa noche familiar que tuvieron los protagonistas, a las circunstancias que rodearon al hecho y a las diferentes pericias y estudios que se realizaron sobre la acusada, la escena del crimen y el cuerpo de la víctima.

A continuación un resumen de cómo se vivió el juicio jornada por jornada, quiénes declararon y cuales fueron los aportes más importantes:

DÍA 1: Testigos: policías custodios de la chacra del gobernador, Luis Córdoba y Néstor Julián Núñez, el yerno del matrimonio Mariano Valentín y la hija María Emilia Soria, quien declaró a puertas cerradas.

Los primeros en declarar fueron los dos policías que custodiaban el acceso a la chacra de Soria, los sargentos ayudantes Luis Ernesto Córdoba y Néstor Julián Nuñez, quienes no aportaron demasiados datos del suceso y que en varios pasajes de sus declaraciones, se contradijeron los que dicho en la etapa de instrucción.

Mariano Valentín, quien se encontraba en la casa al momento de la tragedia, aunque sólo presenció lo ocurrido después del disparo, fue quien asistió junto a María Emilia a Soria y quien alertó a los policías para que llamen a una ambulancia. Describió la tensión que se percibía entre la pareja, a lo largo de la jornada.

DÍA 2: testigos Martín Soria, su esposa Leyla Aschkar, Julián Goinhex, Angel Pedroza y Carlos Soria hijo (a puertas cerradas).

El intende roquense Martín Soria brindó testimonio en la segunda jornada del juicio, aunque se esperaba que fuera a puertas cerradas, prefirió desistir de ese beneficio. “Al igual que el Gringo Soria tengo una vocación pública y de servicio, soy un convencido y siempre lo he dicho que los funcionarios públicos, también tenemos que rendir cuentas de nuestros actos públicamente”, explicó. “No es un privilegio como se dijo por ahí o un juicio privado, esto no es privado, simplemente los hijos quieren mantener la intimidad de una familia que pasa por momentos muy tristes y que con este juicio seguramente lo afrontamos como lo que es un segundo episodio de un momento muy, pero muy triste que nos tocó vivir a todos como sociedad, así que imagínense como familia”, argumentó Soria. Consultado sobre a su criterio cuál sería un fallo justo, consideró que “Justicia sería un fallo justo, ecuánime, lo que yo quiero hoy que mi vieja algún día vuelva a ser la mujer que cuidaba a mis hijos y a los hijos de mi hermano”.

Los primeros tres testigos hicieron referencia a las constantes discusiones que protagonizaban casi permanentemente Soria y Freydoz. Se mencionan los profundos celos que manifiesta la esposa respecto a todas las mujeres más jóvenes que se mueven en el ámbito laboral, social y político de Soria. Aparece el nombre Paula, en referencia a una supuesta amante sobre la que estaban centradas las sospechas de infidelidad de Freydoz.

DÍA 3: testigos Doctor Ramiro Saffini, enfermero Santiago Pagano, nuera Victoria Argañaraz, padre de la nuera Carlos Segundo Argañaraz, el cuñado de Freydoz, Angel Pedroza y Germán Soria (a puertas cerradas).

Su nuera Victoria Argañaráz confirmó que el dirigente asesinado le había manifestado en septiembre del 2011 estar harto de los celos permanentes de Freydoz y que le dijo “me está volviendo loco, está loca, esto va a terminar mal, va a ser un desastre”.

El médico y el enfermero, Ramiro Saffini y Santiago Pagano, quienes lo asistieron aquella madrugada del 1° de enero en la chacra y que lo trasladaron al Hospital Zonal Francisco López Lima, ambos confirmaron que no registraron signos vitales en ningún momento y que se puso fin a las tareas de reanimación después de media hora sin resultados en el shockroom del nosocomio con médicos de la Guardia y de la Unidad de Terapia Intensiva. Tras 40 minutos de maniobras de reanimación, ante la falta de respuestas de la víctima se constató que presentaba signos clínicos de muerte, su corazón ya no latía, no respiraba y no había reflejos corneales, que el médico detalló son los últimos que se pierden. Por lo que a las 4.47 se finalizaron las tareas y se dio oficialmente muerto al gobernador.

La nuera de Freydoz reconoció que la imputada “tomaba como una referencia” el caso de Liliana Planas la mujer del ex gobernador neuquino Jorge Sobisch, quien en 2009 en vísperas de las fiestas se suicidó arrojándose del noveno piso en el que vivía en el centro de Neuquén”.

Carlos Argañaráz padre de Victoria, que llegó a la chacra después del hecho no aportó datos significativos. Germán Soria, el cuarto de los hijos del matrimonio Soria – Freydoz, declaró a puertas cerradas sin público ni prensa. El abogado de Freydoz, detalló que el joven habló de la relación de sus padres y del momento que estaba atravesando su madre, aunque por respeto a la familia prefirió no hacer mayores comentarios.

DÍA 4: testigos amigos de la pareja Elena Cristina Pereyra, Edgardo Peacock, Stella Maris Bonet, Elsa Romagnoli y la empleada doméstica Lidia Fuentes.

Los nuevos testimonios ratificaron declaraciones anteriores que hablan de celos, mensajes de texto y sospechas de infidelidad que tenían a maltraer la relación de la pareja. Y se refirieron a la kinesióloga que refería Freydoz.

La empleada doméstica de 18 años de antigüedad del matrimonio Soria Freydoz, Lilia Cárdenas, detalló que la familia Soria en su conjunto analizó la posibilidad de internar a, la hoy acusada de homicidio, Susana Graciela Freydoz, por la preocupación que causaba en el entorno íntimo el creciente consumo de alcohol y psicofármacos que profundizaba la depresión y los celos enfermizos que manifestaba la mujer hacia su esposo. Esta posibilidad fue descartada por la firme oposición de uno de los cuatro hijos del matrimonio.

DÍA 5: Portero Rolando Roharte, médicos forenses Adolfo Scatena, Marcelo Usal e Ismael Hamdan y la bioquímica Cristina Rubio.

El portero del edificio del centro roquense en el que desde hacía 16 años convivía el matrimonio Soria – Freydoz, Rolando Roharte, aportó algunos detalles de la vida diaria de la pareja y acotó que desde hacía unos seis años también le prestaba servicios como jardinero en la chacra y en las residencias de varios de los hijos del matrimonio. El breve testimonio no aportó demasiados elementos.

El médico forense Rolando Scatena, quién fue uno de los profesionales que participó de la autopsia al cuerpo del extinto mandatario rionegrino, detalló que la muerte de Soria se produjo debido a las lesiones destructivas que ocasionó el disparo en el cerebro y a la profusa hemorragia que generó.

Scatena detalló que el proyectil calibre 38 impacto en la zona de la mejilla izquierda debajo del ojo, rompió el hueso e ingresó al cerebro por el hemisferio izquierdo, rompiendo a su paso distintos lóbulos para luego detenerse prácticamente en la mitad del cerebro. La fuerza cinética del proyectil generó además importantes daños por reacción en el hemisferio derecho, ocasionando heridas y hemorragias internas.

Scatena reconoció que “no era la típica herida de bala de larga distancia”, que si bien “el orificio de entrada del proyectil estaba desgarrado, no encontramos rastros de pólvora o tatuaje” y que justamente por estas particularidades se resolvió solicitar estudios microscópicos adicionales que permitieran establecer la presencia o no de pólvora y otros elementos para determinar fehacientemente la distancia a la que se efectuó el disparo que acabó con la vida del gobernador Soria.

La ausencia de pólvora y de “tatuaje” en torno a la herida de bala fue confirmada en dos estudios que se realizaron sobre la herida -que fue desecada y diseccionada-, uno en la ciudad de Buenos Aires que estuvo a cargo de peritos de la Corte Suprema de la Nación y otra de mayor complejidad que fue efectuada por expertos del Laboratorio Regional de Investigación Forense de Salta. Ambas pruebas confirmaron que no existían indicios sobre un disparo a corta distancia. Consultado sobre el resultado de estas pericias y su interpretación, Scatena consideró que “me autorizan a pensar que el disparo fue a distancia”.

En el mismo sentido se manifestó el otro profesional que participó de la necropsia al cuerpo de Soria, el médico forense Marcelo Usal. El profesional confirmó también que el cuerpo presentaba sangre en las vías aéreas superiores y que si bien se marcó que el deceso pudo haber tenido un componente asfixico, se determinó que las lesiones cerebrales que sufrió Soria tenían la entidad suficiente para causarle la muerte. Usal detalló que el cuerpo tenía los ojos abiertos, que tenía colocados lentes de contacto y que se registró una partícula de color metálico de reciente instalación en uno de los ojos, cuestión que podría confirmar que Soria se encontraba despierto al momento de recibir el disparo de parte de su esposa.

La bioquímica y perito del Poder Judicial, la doctora Cristina Rubio, quien brindó detalles acerca de las pruebas que se realizaron en las muestras extraídas tanto a la víctima, como a la acusada, para determinar la presencia de alcohol y drogas. La especialista explicó al Tribunal que se trata de un “cálculo retrospectivo con margen de error”.

Respecto a Soria detalló que al momento de la extracción registró valores que ubicaron al alcoholemia entre 1,76 y 2,25 gramos de alcohol por litro de sangre. Respecto a Soria también se detalló que se encontraron en su sangre rastros de otras drogas, en su caso prescriptas por sus médicos, entre ellas antidepresivos, antihipertensivos, antiácidos y medicamentos para bajar el colesterol.

En el caso de Susana Freydoz, la especialista explicó que al momento de la extracción de sangre que se concretó alrededor de 7 horas después del hecho, el exámen arrojó valores cercanos a los 0,7 gramos por litro de sangre. Respecto a la presencia de drogas detalló que se hallaron rastros de Alprazolam (Alplax) en la sangre de Freydoz, pero los ubicó por debajo de los 10 nanogramos por litro de sangre, estableciendo los valores en “un rango inferior al terapeútico”. Sobre la mezcla de bebidas alcohólicas con Alprazolam, Rubio sostuvo que “en este caso los efectos se suman o se potencian” en su efecto depresor del sistema nervioso central.

El último testigo de la jornada fue el médico forense Ismael Hamdan señaló que en la primera entrevista que mantuvo con Freydoz, la mujer manifestó un marcado desmoronamiento personal, temor de ir a la cárcel, incapacidad personal de hacer frente a la situación y ciertas ideaciones de prejuicio hacia el Poder Judicial. En esa consulta Hamdan relató que le recomendó a la mujer hacer terapia ocupacional y familiar y que analizara la posibilidad de recibir acompañamiento terapéutico.

Posteriormente Freydoz permaneció en la casa de su hermana en la vecina localidad de Allen, varias semanas después el especialista volvió mantener una entrevista con la acusada, tras lo cual notificó por escrito al Juez de Instrucción que si bien no era un peligro inminente, si existía el riesgo de una crisis, ya que consideró la mujer había llegado a la etapa de ideación suicida, que se materializó en algunos mensajes que escribió en los que daba cuenta de su intención de guardar los psicofármacos que le suministraban, para luego supuestamente intentar quitarse la vida consumiendo todos los medicamentos acumulados.

DÍA 6: Psiquiatras Alicia Hermida, perito oficial Ricardo Risso, perito de parte Carlos Luis Cornaglia, psicólogo forense Sergio Blanes Cáceres.

El primer testimonio fue el del psicólogo forense del Poder Judicial Sergio Alejandro Blanes Cáceres, quien se refirió a los resultados de la pericia psicológica que le realizó a la imputada a un mes de ocurrido el hecho, en sus conclusiones sostuvo que Freydoz padecía “un episodio depresivo grave sin brotes psicóticos”.

El segundo testimonio de la jornada fue el de la psiquiata Alicia Hermida, médica del Área de Salud Mental del Hospital de Cipolletti donde permanece internada la imputada, quien detalló que el 28 de enero cuando Freydoz ingresó a internación padecía “un episodio depresivo grave, sin síntomas psicóticos y con ideación suicida”. Detalló que la decisión de internarla en el nosocomio se tomó luego de que se descubriera en la casa de su hermana en Allen, donde permaneció desde el primero de enero, supuestas notas que hablaban de su intención de quitarse la vida con medicamentos que le habían suministrado y que Freydoz había acumulado para consumirlos todos juntos y provocarse una sobredosis.

Hermida detalló que de acuerdo a las pruebas realizadas Freydoz siempre se mostró orientada en tiempo y espacio, además de mantener su sentido crítico. Negó además la existencia de trastornos por el consumo de alcohol o psicofármacos y la existencia de un cuadro de celopatía o manías. La doctora explicó que su criterio Freydoz debería continuar internada, aunque deberían implementarse salidas para su “revinculación socio familiar”. Consultada sobre si tenía “cura” la patología de Freydoz, la profesional refirió que “es factible la remisión del cuadro”.

El perito oficial Ricardo Risso, con, comenzó su testimonio confirmando que tras las entrevistas que pudo mantener con Freydoz se alejó de las hipótesis que hablaban de “locura” y “psicosis” en torno al hecho, y ratificó su postura inicial de que la acusada actuó en el marco de una situación de “emoción violenta”. “Mi opinión es que la señora actuó en un estado de emoción violenta, el estado de emoción violenta siempre es una respuesta psicológica a uno o a una sumatoria de acontecimientos traumáticos, siempre del entorno del que ha cometido el delito de emoción violenta, siempre provienen estímulos a los cuales la respuesta ilegal o ilícita de la persona no es nada más que un respuesta psíquica”, explicó Risso.

Susana Freydoz deliraba y no comprendía, ni podía dirigir sus acciones la noche del primero de enero de 2012 cuando ultimó de un disparo a su esposo en el dormitorio familiar de la chacra que la familia posee en Paso Córdoba, a pocos kilómetros de General Roca. Este fue el planteo que realizó el perito de parte Carlos Luis Miguel Cornaglia, médico, psiquiatra y psicólogo que cerró la jornada, hizo referencia además a un historial de adicciones a psicofármacos y alcohol de parte de Freydoz que a su criterio podrían haber contribuido al estado de delirio en el que supuestamente estaba al momento de que disparara contra su marido con el revólver calibre 38 que el dirigente roquense portaba en ocasiones por seguridad.

En su declaración de más de dos horas ante el Tribunal, el perito de parte ratificó sus actuaciones y aseguró que Freydoz “sufre de un problema crónico, muy anterior a lo que sucedió en la noche del hecho” y detalló que a su criterio se trató de de “una intoxicación crónica con alprazolam, una intoxicación tóxica con etanol”, que derivaron en “un delirio pasional de celos y lo que se denomina un trastorno bipolar”. Y detalló que “luego en la noche del hecho, además una intoxicación aguda con alprazolam y con alcohol que se potencian entre si y que agravan el trastorno bipolar que la señora Freydoz tenía y el problema del delirio pasional, los dos cosas se agravan y terminan en los hechos que son de público conocimiento”.

Todos los especialistas coincidieron en señalar que Freydoz debería someterse a tratamiento de por vida.

DÍA 7: médico legista Cristóbal Dario Heredia, licenciado en Criminalística Roberto W. González y perito de parte Delfín Francisco Delgado.

Con la misma postura que mantuvo durante todo el juicio oral, Susana Freydoz adelantó a los jueces de la Cámara Primera del Crimen, que la juzgan por el homicidio de su esposo, el fugaz gobernador Carlos Soria, su intención de no estar presente en la sala cuando el miércoles 7 de noviembre su abogado defensor, Ricardo Richieri y la Fiscal de Cámara Laura Pérez realicen los alegatos previos a que el tribunal emita sentencia. En la última jornada peritos oficiales y de parte tuvieron visiones diferentes de pericias y hechos.

El primer testigo de la jornada fue el médico legista Cristóbal Darío Heredia, director de Medicina Legal del Ministerio Público Fiscal de Salta e investigador del Centro de Investigación Forense de Salta. El especialista estuvo a cargo de la pericia solicitada por el fiscal Miguel Fernández Jadhe con el objetivo de determinar la distancia del disparo, la trayectoria y las posiciones de víctima y victimario.

El perito detalló que en su estudio analizó los resultados de la autopsia, radiografías y videos, también hizo referencia a estudios que se realizaron en centros de investigación forense en las ciudades de Buenos Aires y Salta que a microscopio primero y bajo microscopio de barrio electrónico después no encontraron restos de disparos de arma de fuego en el tejido con la herida de bala que fue tomado para analizar del cuerpo de Soria. Este dato, sumado a la ausencia de restos de pólvora, o del famoso “tatuaje” que dejan los disparos a corta distancia, apuntó conducían a un disparo a distancia.

Los disparos de prueba de proyectil a distintas distancias sobre papel y piel de cerdo para determinar a que distancia dejaba de producirse quemadura, tatuaje, ahumamiento y la dispersión de los residuos del disparo. Estas pruebas explicó Heredia, indicaban que el disparo que Soria recibió en su rostro fue efectuado a una distancia de entre 70 centímetros a 2 metros. Sobre la trayectoria del proyectil en el cráneo de la víctima explicó que la bala fue de adelante hacia atrás, de abajo hacia arriba, ligeramente de izquierda a derecha. Tras ingresar por el pómulo izquierdo la bala atravesó huesos y todo el hemisferio izquierdo del cerebro, para detenerse dentro del cráneo sobre el cerebelo, en la parte posterior de la cabeza.

El experto también consideró ante el Tribunal que el cuerpo de Soria no presentaba signos o gestos de defensa, ni reflejos vitales de protección y defensa, lo que indicaría que no se sintió amenazado al momento de producirse el disparo. Detalló que se trataba de un orificio de bala de forma estrellada, pero remarcó que se trató de un disparo “a distancia” porque no se hallaron residuos de disparo de armas de fuego, residuos o pólvora. Ante la consulta de la defensa Heredia consideró en coincidencia con los médicos forenses que intervinieron en la autopsia de Soria, que “la causa de la muerte es por la herida cerebral” y remarcando en contra de una de las hipótesis de la defensa, que “la muerte no es por asfixia”.

El licenciado en Criminalística, Roberto Washington González, también del CIF de Salta, fue el segundo testimonio de la jornada y se centró principalmente en los resultados a la pericia balística a la que se sometió el arma utilizada para disparar contra Soria. Detalló que el revólver calibre 30 Smith & Wesson fue remitido a Salta, junto con el proyectil recuperado en la necropsia, la vaina y proyectiles similares, además de prendas de vestir y otros elementos que también fueron analizados.

Detalló que se efectuaron 30 disparos sobre papel y piel de cerdo con el arma, lo cual permitió determinar que a una distancia de 70 centímetros ya no dejaba residuos de disparo, lo que comparado con las pericias que hablaban de la ausencia de restos de residuos de disparo en la piel de la herida, hablaba que a no menos de esa distancia había sido efectuado el disparo. También refirió a la presencia de resultados positivos en las pericias que se le realizaron a Freydoz, en una de sus manos y en una manga, y que indicaban que la mujer había accionado un arma de fuego.

El programa informático llamado Vista FX que realizó la reconstrucción, que ubica a Freydoz disparándole a Soria desde los pies de la cama. Respecto a porque el proyectil no salió del cráneo de la víctima, el especialista consideró que pudo haberse debido al tipo de bala, de plomo, sin encamisado, que en su trayecto impacto con varios huesos, que la deformaron y le restaron velocidad, aunque también se podría haber debido a cuestiones vinculadas al estado y condiciones de la pólvora de ese cartucho en particular.

El último testimonio del juicio correspondió al perito de parte, médico forense y psiquiatra Delfín Delgado, convocado por la defensa dos días después de la muerte de Soria para seguir la investigación y las diferentes pericias que se iban realizando en torno al caso. En varios aspectos cuestionó la validez de las pericias y arrojó otras interpretaciones para diferentes cuestiones que establecieron los peritos oficiales.

En primer lugar apuntó a las tareas que se desarrollaron en la escena del crimen, el dormitorio matrimonial de la chacra, que según Delgado no se tomaron los recaudos para evitar contaminar la escena y perder algunos rastros como manchas de sangre en el lugar y en la propia arma que fueron alteradas y hasta eliminadas por el personal policial. Incluso, aseguró que no se realizó un hisopado en el interior del cañón del arma para determinar la existencia de sangre de Soria que contribuya a la teoría de la defensa de un disparo a corta distancia en el marco de un posible forcejeo.

Sostuvo el perito de parte que las manchas de sangre que se perdieron por el supuesto mal trabajo policial “podrían haber aportado información espacial” de la escena del crimen. También apuntó a 118 manchas de sangre que detectó en 12 sectores diferentes del revólver calibre 38 que podrían abonar la versión del disparo a muy corta distancia. Del arma puntualmente refirió estaba “adulterada”, que “tenía modificaciones en el pestillo” y que “se disparaba con una presión muy inferior a la descrita por los peritos”.

A diferencia del resto de los peritos que intervinieron Delgado manifestó ante el Tribunal que a su entender la herida que recibió Soria se trataba de un disparo a “boca de mina con punto de contacto firma” -es decir un disparo con la pistola apoyada sobre el rostro- y fundamentó su postura en una foto de la autopsia en la que se ven marcas de supuestas quemaduras por disparo con armas de fuego, que ninguno de los otros médicos que vieron el cuerpo in situ detectaron.

Al término de la séptima y última jornada de testimonios correspondientes al juicio oral que se le sigue a Susana Graciela Freydoz por el homicidio -calificado por el vínculo y agravado por el uso de arma de fuego- de su por entonces esposo y gobernador de Río Negro, Carlos Soria, su abogado defensor Alberto Richieri se refirió a “graves irregularidades” que su entender se cometieron en diferentes etapas de la investigación. Adelantó que en ese punto se extenderá en los alegatos, que se realizarán mañana. (ADN)

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